El Mercadólogo, la dimensión humana de su trabajo.

Foto el mercadologo

El trabajo de marketing requiere de los conocimientos técnicos, como cualquier otro oficio, teniendo sin embargo uno de los componentes humanos más retadores ya que el Mercadólogo en sí no vende, lo hace Ventas, no produce, lo hace Producción, no realiza un comercial, lo confecciona la Agencia Publicitaria, por lo que se tiene que valer de las demás áreas para la implementación de sus planes.

Lo anterior marca un alto requerimiento en las competencias de liderazgo, iniciativa, persuasión, perseverancia y capacidad de trato con la gente si se quiere alcanzar el éxito. Como buen líder su capacidad de inspirar a todos los miembros de la empresa será clave, comenzando por los jefes, alta gerencia – consejo directores, que son los encargados de aprobarle la estrategia y presupuesto que propone, hasta los departamentos responsables de la ejecución.

La Inteligencia Emocional será necesaria para sortear las diferentes situaciones, intereses departamentales y luchas de poder personal que se suscitan dentro de las empresas.

Siempre habrá personas que estén a favor o en contra de su proyecto o marca en sí, de la forma como usted lo quiere llevar a cabo, de la cantidad de recursos a emplear o del timing. En estos casos se requiere desarrollar la capacidad de escuchar y contar con la flexibilidad mental para entender los puntos de las demás partes, que en muchas ocasiones son valiosos aportes y nos evitan cometer grandes errores.

Es importante entender las prioridades de las demás áreas, sus indicadores de desempeño y cómo nuestros requerimientos les impactan favorable o desfavorablemente. Igualmente su forma de pensar: por formación académica el químico, el financiero, el ingeniero industrial, el vendedor y el mercadólogo tienen cristales diferentes para ver las cosas y sus soluciones.

Comprender como funciona la naturaleza humana ayudará mucho también. Hay personas que por naturaleza tienen actitud positiva, son claras, decididas, cooperadoras y se comportan de la forma lógica a favor del trabajo en equipo y las buenas causas. Hay otras que por diseño son evasivas, sólo les interesa su beneficio personal y disfrutan de “ponerla difícil” .Son sin embargo todos, como trigo y cizaña, con sus cualidades y defectos, los bueyes con los que tenemos que arar.

Dicho lo anterior el Mercadólogo debe mantener el foco en como hacer que el equipo de su empresa ponga la pasión y la concentración que requiere su marca dentro del portafolio de productos y prioridades que tiene la compañía.  Para ello su comunicación debe ser asertiva, respetando a los demás y siempre con la mente puesta en lo que importa: motivar y darle dirección al equipo para que se logren las cifras de ventas y rentabilidad de su marca.

 

Mercados en Crecimiento o declive

mercado en crecimiento

Las acciones que se toman, incluyendo las inversiones, tienen mucho que ver con las expectativas de crecimiento o no del mercado y nuestras creencias con respecto a si somos capaces de crecer a un ritmo igual o superior a este, basados en la posición que se tiene respecto a los demás competidores.

Por supuesto hay que identificar si el crecimiento o caída del Mercado es coyuntural u obedece a tendencias claras asociadas a cambios en los patrones de consumo.

Igualmente hay que considerar el interés que tenemos en ese Mercado y de si se trata un Negocio Clave para la Empresa. Asumiendo que así lo sea la receta clásica indica que en situaciones de crecimiento debemos invertir igual ó más que la competencia en el consumidor y en innovación. De no hacerlo y repartir todas las ganancias de vacas gordas entre los accionistas, nos enfrentamos a la posibilidad de que en el futuro nuestra participación de Mercado caiga aunque el Mercado crezca y resulta imposible recuperar después el territorio perdido. Si dejamos de innovar, porque el negocio va bien y no vemos la “necesidad”, corremos el riesgo de que el competidor lo haga y nos gane la Carrera.

En el caso de mercados en declive debemos entender las razones muy bien antes de seguir invirtiendo, porque a menudo sucede que se comienzan a dar palos a ciegas y las innovaciones que se hacen no logran generar los volúmenes perdidos. Lo correcto es que si vemos una tendencia que obedece a cambios en los patrones de comportamiento del consumidor y entendemos que no los podemos revertir, entonces es momento de “ordeñar” un poco el negocio enfocando las inversiones en los consumidores leales que queden e invertir en otros negocios. Caso típico ocurrió con las tabacaleras, Philip Morris(Marlboro) y RJR(Winston) que invirtieron sus ganancias del Tabaco en cervezas y alimentos la primera (Miller, Kraft) y alimentos la segunda (Nabisco).